De la mano de Santa Faustina...

.....preparémonos para recibir a nuestro Salvador
Texto extraído del Diario de Santa Faustina "La Divina Misericordia en mi alma"




Se acerca la gran fiesta de Navidad, la fiesta del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo en Belén y en nuestros corazones.
Hoy en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor.
Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre. (Lc.2, 11-12)

…Con un vivo deseo espero la Navidad, vivo la espera con la Santísima Virgen”. (Diario 829)

¡Oh Luz eterna que vienes a esta tierra, ilumina mi mente y refuerza mi volunta para que no me detenga en los momentos de las pruebas difíciles! Que Tu Luz disipe toda sombra de duda, que Tu omnipotencia obre a través de mí. En Ti confío, oh Luz increada, Tú, oh Niño Jesús, eres mi ejemplo en el cumplimiento de la voluntad de Tu Padre, Tú que dijiste: Vengo a cumplir Tu voluntad, haz que yo también yo cumpla fielmente en todo la voluntad de Dios. Oh Divino Niño, otórgame esta gracia. (Diario 830)


Tiempo de Adviento-Navidad
Adviento” es el comienzo del año litúrgico. Es el tiempo de cuatro semanas que antecede a la Navidad. Empieza el domingo próximo al 30 de noviembre (la fiesta de San Andrés Apóstol)y termina el 24 de diciembre.
Adviento viene de adventus, venida, llegada, Forma una unidad con la Navidad y la Epifanía.
El color litúrgico de este tiempo es el morado.

Se puede hablar de dos partes del Adviento:
a) desde el primer domingo al día 16 de diciembre, con marcado carácter escatológico, mirando a la venida del Señor al final de los tiempos;
b) desde el 17 de diciembre al 24 de diciembre, es la llamada "Semana Santa" de la Navidad, y se orienta a preparar más explícitamente la venida de Jesucristo en las historia, la Navidad.

Personajes de este tiempo

Las lecturas bíblicas de este tiempo de Adviento están tomadas sobre todo del profeta Isaías (primera lectura), también se recogen los pasajes más proféticos del Antiguo Testamento señalando la llegada del Mesías. Isaías, Juan Bautista y María de Nazaret son los modelos de creyentes que la Iglesias ofrece a los fieles para preparar la venida del Señor Jesús.

Durante este tiempo los creyentes son exhortados:
• a prepararse dignamente a celebrar el aniversario de la venida del Señor al mundo como la encarnación del Dios de amor,
• de manera que sus almas sean moradas adecuadas al Redentor que viene a través de la Sagrada Comunión y de la gracia, y
• en consecuencia estén preparadas para su venida final como juez, en la muerte y en el fin del mundo.


El sentido del Adviento es avivar en los creyentes la espera del Señor.


Tiempo de ESPERA. Tiempo de preparación, conversión y renovación espiritual, para rememorar y celebrar la primera venida del niño Jesús al mundo y estar vigilantes porque no sabemos cuándo será su segunda venida gloriosa.

La liturgia nos invita a estar en vela, manteniendo una actitud de reconciliación con Dios y nuestros hermanos, nos propone esperar y recibir a Cristo como Él quiere, con nuestras almas en gracia y los corazones en paz.
Él viene y debemos acercar las almas de quienes nos rodean, para recibirlo en verdad.
“Mira que el Señor viene a salvar a los pueblos”… el pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz”… (Isaías)

Los misterios de la infancia y de la vida oculta de Jesús
Los preparativos

522 La venida del Hijo de Dios a la tierra es un acontecimiento tan inmenso que Dios quiso prepararlo durante siglos. Ritos y sacrificios, figuras y símbolos de la "Primera Alianza"(Hb 9,15), todo lo hace converger hacia Cristo; anuncia esta venida por boca de los profetas que se suceden en Israel. Además, despierta en el corazón de los paganos una espera, aún confusa, de esta venida.

523 San Juan Bautista es el precursor (cf. Hch 13, 24) inmediato del Señor, enviado para prepararle el camino (cf. Mt 3, 3). "Profeta del Altísimo" (Lc 1, 76), sobrepasa a todos los profetas (cf. Lc 7, 26), de los que es el último (cf.Mt 11, 13), e inaugura el Evangelio (cf. Hch 1, 22;Lc 16,16); desde el seno de su madre ( cf. Lc 1,41) saluda la venida de Cristo y encuentra su alegría en ser "el amigo del esposo" (Jn 3, 29) a quien señala como "el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo" (Jn 1, 29). Precediendo a Jesús "con el espíritu y el poder de Elías" (Lc 1, 17), da testimonio de él mediante su predicación, su bautismo de conversión y finalmente con su martirio (cf. Mc 6, 17-29).

524 Al celebrar anualmente la liturgia de Adviento, la Iglesia actualiza esta espera del Mesías: participando en la larga preparación de la primera venida del Salvador, los fieles renuevan el ardiente deseo de su segunda Venida (cf. Ap 22, 17). Celebrando la natividad y el martirio del Precursor, la Iglesia se une al deseo de éste: "Es preciso que El crezca y que yo disminuya" (Jn 3, 30).

El Misterio de Navidad

525 Jesús nació en la humildad de un establo, de una familia pobre (cf. Lc 2, 6-7); unos sencillos pastores son los primeros testigos del acontecimiento. En esta pobreza se manifiesta la gloria del cielo (cf. Lc 2, 8-20). La Iglesia no se cansa de cantar la gloria de esta noche:

La Virgen da hoy a luz al Eterno
Y la tierra ofrece una gruta al Inaccesible.
Los ángeles y los pastores le alaban
Y los magos avanzan con la estrella.
Porque Tú has nacido para nosotros,
Niño pequeño, ¡Dios eterno!
(Kontakion, de Romanos el Melódico)


“…Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue”. (Lc.2,6-7)

526 "Hacerse niño" con relación a Dios es la condición para entrar en el Reino (cf. Mt 18, 3-4); para eso es necesario abajarse (cf. Mt 23, 12), hacerse pequeño; más todavía: es necesario "nacer de lo alto" (Jn 3,7), "nacer de Dios" (Jn 1, 13) para "hacerse hijos de Dios" (Jn 1, 12). El Misterio de Navidad se realiza en nosotros cuando Cristo "toma forma" en nosotros (Ga 4, 19). Navidad es el Misterio de este "admirable intercambio":
O admirabile commercium! El Creador del género humano, tomando cuerpo y alma, nace de una virgen y, hecho hombre sin concurso de varón, nos da parte en su divinidad (LH, antífona de la octava de Navidad).
Que ella, la Virgen de la espera, nos ayude a abrir nuestro corazón a Aquel que trae, con su venida a nosotros, el don inestimable de la paz a la humanidad entera.
Fuentes: Aciprensa, Catecismo de la Iglesia Católica, La Biblia

No hay comentarios:

Publicar un comentario